viernes, 20 de mayo de 2022

Las postales cordobesas de PZ, Photoglobe Zurich.



Entre los pioneros de la edición de postales cordobesas una de las colecciones más bellas es la de la impresora y editora Photoglobe Zúrich. Sus cartulinas, circuladas desde el año 1904, son célebres en la ciudad y tienen la particularidad de que la misma fotografía la podemos encontrar impresa en blanco y negro y en color. Y es que PZ fue una de las primeras compañías europeas en producir postales en color. Sin embargo, era un color falso, ya que las fotografías eran en blanco y negro. Hay que recordar que el primer sistema fotográfico comercial en color, el autocromo, inventado por los hermanos Lumiere, no se comercializó hasta 1907 y las primeras impresiones en color real son aún más posteriores. Los impresores de PZ se inventaban el color de las postales aplicando el sistema de impresión del fotocromo, inventado por el litógrafo Hans Jakob Schmid. Este consistía en aplicar hasta 10 piedras litográficas con las que, en sucesivas impresiones, lograban un coloreado de forma fotomecánica muy similar al real y los más avanzados de su tiempo.



Hace unos días, por fin me hice con una de sus postales más curiosas y que no tenía en mi colección: 10611 Córdoba Paseo del Gran Capitán. En esta cartulina se aprecia en medio del bulevar una especie de portada de feria, algo extraño, ya que por entonces esta se encontraba en los llanos de la Victoria, en la avenida del mismo nombre, y aún no se estilaban estas estructuras. Pero ayer, tras escáner la postal, pude ampliar la imagen lo suficiente y gracias a la gran calidad de impresión de PZ, en este caso en una de sus postales en blanco y negro impresas por el sistema de fototipia, se puede leer con claridad: 


“A su majestad Alfonso XIII. La Diputación Provincial”.


Por lo que la fotografía lo que muestra es el arco triunfal efímero construido en 1903 con motivo de la primera visita a la ciudad del joven rey Alfonso XIII. Un viaje del que hay varias imágenes del paso del monarca por la ciudad, pero, al menos yo, no tenía constancia de fotografías que mostraran esta estructura tan característica de los agasajos a las visitas reales en el siglo XIX. El diseño utiliza un arco de herradura muy similar al de acceso a la capilla de Villaviciosa en la Mezquita Catedral. Y, a pesar su gran presencia, muy probablemente estaba construida en madera, siendo desmontada tras la marcha del rey. En la instantánea, también se aprecian otros de los agasajos, como la instalación de una iluminación extraordinaria en el paseo cordobés, muy similar al del real de la feria, con la colocación de barrocas lamparas eléctricas.








Esta imagen sirve para fechar con más precisión la colección postal cordobesa de la editora suiza en el año 1903. La serie cuenta con 38 cartulinas, 22 en blanco y negro y 16 de ellas reeditadas en color. Su edición tiene la peculiaridad que solo en el caso de las postales monocromas aparece una identificación, aunque solo con las iniciales de la casa centroeuropea de PZ y el número de serie. Mientras que en la serie en color solo aparece la numeración, que por cierto cambia. Su fotógrafo, que desconocemos, consigue encuadres urbanos algo más originales que los habituales y los llena de vida con la presencia de transeúntes y tipos cordobeses. De la colección sobresalen, además de esta fantástica toma, la vista de la Puerta del Puente desde la plaza del Triunfo que nos muestra como era originalmente antes de ser restaurada y convertirla en la actual puerta exenta o la vista de la bajada al Guadalquivir junto a la Calahorra con un piconero y sus animales de carga.


En definitiva, un auténtico lujo de fotografías de las que os incluyo una pequeña selección.  
















domingo, 6 de marzo de 2022

Postales Cordobesas, Imprenta y Papelería La Catalana

Imprenta y Papelería La Catalana


Calle Joaquín Costa, hoy Capitulares, hacia 1920.



El mundo del coleccionismo postal abarca millones de fotografías de todo tipo de temáticas. Pero para los postalistas todas esas imágenes se dividen dos categorías básicas: postales de piedra y postales animadas. Una descripción muy obvia y comprensible. Las primeras muestran fotografías de monumentos, calles o lugares donde no hay presencia humana, mientras que en la segunda el elemento humano no solo está presente, sino que es fundamental. 


La Mezquita Catedral y la monumentalidad de la ciudad de Córdoba hacen que una inmensa mayoría de las cartulinas cordobesas pertenezcan a la categoría de postales de piedra. No es que sean cartulinas con fotografías de baja calidad, todo lo contrario, incluso hoy día con cámaras digitales hacer buenas fotografías del interior de la Mezquita Catedral es técnicamente difícil, por eso existen tantas, porque los turistas no saben hacerlas. Sin embargo, estas postales visualmente son monótonas y para los coleccionistas de menor valor.



Imprenta y Papelería La Catalana en su ubicación de la calle Joaquín Costa hoy Capitulares.


Por ello, la historia de la postal ilustrada en nuestra ciudad está dominada por este tipo de postales de piedra. Una deliciosa excepción son las colecciones de la editora cordobesa Imprenta y Papelería La Catalana. Esta empresa fue fundada por el empresario catalán Jaime Costas Asber (Barcelona 1858-¿?) en el año 1879. La Catalana se convirtió en pocos años en una de las imprentas de referencia de la ciudad junto a la del Diario de Córdoba. Con la llegada de la moda de la tarjeta postal a finales del siglo XIX, esta imprenta, que originalmente se llamaba como su propietario, Imprenta Jaime Costas, se convierte en una de las primeras editoras cordobesas de postales, junto a la de Antonio Morales (AMS), en comercializar sus propias postales. 





Antes de continuar, me gustaría delimitar que la producción de postales depende de tres figuras profesionales que no siempre coinciden en la misma persona o empresa: el fotógrafo, el impresor y el editor. La primeras postales de Jaime son de una extraordinaria calidad de impresión y fueron estampadas por el proceso de fototipia por la casa berlinesa Manes & Co. Las fotografías fueron realizadas en 1885 por la popular casa parisina de Lucien Levy & Fills. Por lo que Costas en su primera serie postal solo era editor. Esta colección, encuadrada claramente en el grupo de postales de piedra, fue impresa en torno a 1902 y constaba solo de ocho cartulinas. Siete de ellas dedicadas a la Mezquita Catedral más una vista del skyline de la ciudad desde el entorno de la Calahorra. Una fantástica imagen que introduce un tipo cordobés observando el paraje y que la hace excepcional entre los miles de fotografías que desde esa zona se han captado a lo largo de los años.   


El resto de las postales de la casa cordobesa ya son posteriores a 1905. Un dato que nos confirma su propia morfología con el dorso dividido. Una estructura que se modificó en este año y que es la aún vigente. La cara de las cartulinas pasan de compartir texto y fotografía a dedicar ese espacio solo a la imagen. Mientras que el dorso, en el que antes solo se escribía la dirección, ahora también incluye el mensaje. Otra información importante es que hasta 1905 todas las postales aparecen bajo la edición de Imprenta de Jaime Costas y todas las posteriores bajo la titularidad de Imprenta y Papelería La Catalana. Un grupo de postales más numeroso y que podría estar entorno al centenar de imágenes. 



La calle Nueva o Claudio Marcelo.


La datación de estas postales es muy compleja, ya que no tenemos más referencias que las de las propias imágenes. La nomenclatura de algunas calles o la construcción de algunos elementos urbanos nos llevan a ubicarlas en la horquilla de entre finales de la década de 1910 y comienzos de la de 1930. Este periodo coincide con el cambio de propietario de la empresa en año 1921, cuando Jaime Costas la traspasa a uno de sus trabajadores, Manuel Fernández Pozo(Torrecampo 1874-¿?) quien mantendrá la misma marca hasta el año 1935, última referencia que conocemos del comercio en la prensa cordobesa. La Catalana siempre estuvo ubicada en la hoy calle Capitulares, por entonces Ayuntamiento y posteriormente Joaquín Costa 8. De ella, conocemos una preciosa fotografía realizada por Francisco Montilla, que nos muestra su fachada con los típicos y abigarrados escaparates de la época.


A nuestro juicio, este grupo de postales de La Catalana posterior a 1905 es única en el postalismo cordobés. El primer motivo es que sus colecciones, además de las indispensables cartulinas del templo mayor cordobés, despliegan una variedad iconográfica amplísima y recorren los rincones y calles menos habituales del repertorio postalista del siglo XX. Cartulinas como la del interior del mercado de abastos de la Corredera, las calles Capitulares o Claudio Marcelo; las avenidas de Los Tejares, Medina Azahara o El Brillante; la plazas de Colón o del Salvador, el paseo de la Victoria, los jardines del Duque de Rivas, la muralla del Marrubial o el arroyo Pedroches, entre otras. Un ramillete de espacios urbanos imposibles de hallar en ninguna otra colección postal de los años 20. 


De igual valía es la calidad fotográfica de sus imágenes. En las postales no aparece la autoría del fotógrafo. Pero, por su estética uniforme, creemos que la inmensa mayoría fueron realizadas por un solo profesional. Estas poseen unas composiciones limpias y compactas. Su autor busca siempre líneas de fuga acusadas, para lo que coloca la cámara siempre en un punto elevado. Esto dota a sus fotografías de una gran profundidad y amplitud, incluso en el estrecho callejero del casco histórico. Pero quizás lo más importante es que el fotógrafo siempre incluye en sus encuadres la presencia de cordobeses por las calles. Personajes que las llenan de vida y cierto tipismo. Por último, pero no menos importante, la calidad de impresión de las mismas que eran realizadas por la prestigiosa casa barcelonesa Thomas.


Sin duda, esta colección de postales de La Catalana es de un inmenso valor, al tratarse de una de las editoras pioneras de la ciudad, por la calidad de sus postales, superiores a las de competidores tan reconocidos hoy como Garzón o Señán, por la calidad fotográfica y de impresión de sus imágenes, pero sobre todo por mostrarnos esa Córdoba alejada del casco histórico. Un documento lleno de vida donde los cordobeses se erigen en protagonistas de un tiempo para el recuerdo.   

miércoles, 12 de enero de 2022

Córdoba 2021, un año de imágenes de prensa

Un año más, ahora que acaba esta vuelta alrededor del sol, os traigo mi selección de las fotografías que he realizado en estos doce meses para Diario Córdoba. Son solo algunas de las que he realizado y que, simplemente, me gustan. Espero que os gusten.