domingo, 13 de junio de 2021

Córdoba 1857, el lío de las fotos de Ferrier


6448 Restos de la casa de Gonzalo de Córdoba, antigua ermita en la cuesta del Bailío, 1857.
Ferrier. Voyage en Espagne, copia pirata hacia 1865.


A día de hoy, las fotografías de la parisina casa Ferrier, fechadas en 1857, son el tercer reportaje más antiguo que conocemos de la ciudad. Se trata de un grupo de 13 fotografías estereoscópicas comercializadas en soporte cristal por la compañía de Claude-Marie Ferrier (Lyon 1811-Pasy 1889).  En la actualidad, estas imágenes en su formato original son muy difíciles de encontrar,  tanto por su frágil morfología, como por el elevado precio que tenían en su día. A pesar de ello, es relativamente fácil hallarlas sobre papel a la albúmina en alguna de las múltiples copias piratas que circularon por el mercado fotográfico estereoscópico. Aunque, estas estereoscópicas también fueron editadas en su tiempo abiertamente por otras empresas fotográficas como las francesas de Jules Marinier y M.A. o en España por la compañía Laurent. Pero, además, hay que sumar que el archivo Ferrier sigue vivo y sus sucesores continuaron vendiendo estas fotografías en distintos soportes y formatos fotográficos, hoy en digital en la agencia Getty. Una casuística que lleva a múltiples errores en su datación incluso entre muchos coleccionistas y amantes de la fotografía antigua. 

Respecto a su autoría, la colección original de Ferrier no aparece firmada, algo habitual entre las empresas editoras de la época, lo más extraño es que tampoco consta la firma de su editor, algo ya mucho más raro. Durante mucho tiempo, se adjudicó su autoría al empresario, al ser Ferrier y su socio Soulier también fotógrafos. Hace apenas unos años, el fotohistoriador granadino Carlos Sánchez descubrió una carta del fotógrafo galés afincado en España, Charles Clifford, donde este hablaba claramente de como estaba realizando un reportaje para la casa Ferrier en la ciudad de Segovia. Este dato ha arrojado tanta luz sobre el autor de las fotografías como sorpresa, ya que hasta entonces no se conocía que el fotógrafo galés hubiera trabajado con cámaras 3D. Una técnica que sin embargo si dominaba el retratista Jean Laurent y que comercializó durante años en sus catálogos las fotografía de Ferrier, tanto en formato estereoscópico sobre papel como de tarjeta de visita y siempre bajo su marca.

La colección cordobesa, de la que tan solo he conseguido reunir 10 de sus 13 piezas en mi colección, para lo temprana que es, muestra una gran diversidad iconográfica de la ciudad. Esta capta espacios urbanos tan poco habituales como Miraflores, la calle de la Feria, los llanos de la Merced o una rarísima vista de la ciudad desde la sierra. Aunque al mismo tiempo sorprende algunas ausencias notables como la del interior de la Mezquita o la puerta del Puente. Técnicamente la serie original es de una calidad extraordinaria tanto por su definición por el dominio de las luces, en las que alterna el uso de la luces del atardecer y el amanecer. No obstante, fotográficamente hablando y en mi modesta opinión, es un reportaje pobre, ya que todos sus valores estéticos se encuentran en su efectismo tridimensional. Algo que, obviamente, solo se puede apreciar al observarlas con su indispensable visor estereoscópico. Pero, su antigüedad y rareza la convierten en una de las series fotográficas cordobesas fundamentales del siglo XIX.

Listado cordobés Ferrier:

6438 Panorama de Córdoba desde la Catedral.

6439 Vista de Córdoba con campos de olivos. (Vista de la ciudad desde la sierra). 

6440 Vista de Córdoba desde la torre del puente. (Vista del barrio de Miraflores y del río Guadalquivir).

6441 Molinos moriscos y vista del Puente Romano. (Vista de la ciudad desde las cercanías de la Torre de la Calahorra).

6442 Torre morisca del puente de Córdoba. (Vista de la ciudad con Torre de la Calahorra).

6443 Ruinas de los molinos moriscos sobre el Guadalquivir. (Molino de la Albolafia y Alcázar).

6444 Columna del Triunfo.

6445 Torre de la Catedral desde el Patio de los Naranjos.

6446 Columna Cartaginesa en la Mezquita. (Vista de la galería de poniente del Patio de los Naranjos).

6447 Torre de Abderramán. (Torre de la Malmuerta).

6448 Restos de la casa de Gonzalo de Córdoba. (Una imagen que muestra una antigua capilla barroca en ruinas en la esquina entre la Cuesta del Bailío y la calle Alfaros. La casa de la familia de Gonzalo Fernández de Córdoba se encuentra en el otro extremo del Bailío y en la actualidad ese edificio es la sede de la Biblioteca Viva de Al-Ándalus).

6449 Vista del Alcázar. 

6459 Calle morisca, calle San Fernando.


 
Para saber más:

GONZÁLEZ, Antonio Jesús. El Laberinto de Columnas. Córdoba: Cabildo Catedral de Córdoba, 2018.





lunes, 31 de mayo de 2021

El último recuerdo, fotografía de difuntos.


Retrato post mortem de un bebé del estudio cordobés de Joaquín Oses.

En una sociedad como la nuestra, donde reina la imagen y esta enaltece por encima de otras cualidades la juventud y la belleza y la población es cada vez más ñoña por la tiranía de lo políticamente correcto, mostraros las imágenes que hoy os traigo, no le gustará a muchas personas. De hecho, esta entrada del blog me la ha inspirado un comentario de un ofendido en una red social porque se había publicado uno de estos retratos. Aunque también, me ha animado la reciente publicación de un increíble libro con la colección del actor Carlos Areces, aficionado a estas fotografías.

Lo cierto es que, el retrato de fallecidos o fotografía post mortem es una especialidad fotográfica que durante más de un siglo permitió a las familias conservar un último recuerdo del ser querido. Quizás, esta sea una de las principales funciones de la fotografía, la de memoria inalterable de nuestro tiempo. Hoy, la sensibilidad de la mayoría se estremece ante una mirada a estas imágenes. Pero, hubo un tiempo en que una persona con suerte tenía uno o dos retratos en toda su vida. Y las clases populares y los habitantes de aisladas o pequeñas localidades ni eso. Por ello, desde el mismo nacimiento de la fotografía, los primeros daguerrotipistas ofrecieron este servicio como una forma de retener la imagen de los finados en la memoria de los vivos.



Anuncio de José Saló en Diario de Córdoba.

En Córdoba, conocemos un antecedente temprano, cuando el pintor y retratista José Saló (Mataró 1810-Córdoba 1877) ofertabaya en 1854, estos retratos en la prensa local. La práctica de esta disciplina no debió de ser nada fácil entre estos pioneros, ya que tenían que trasladar al fallecido al estudio. El fotógrafo utilizaba todo tipo de recursos para conseguir un retrato lo más natural posible, aplicando maquillaje para retornar el color de los labios y las mejillas o vaselina para el brillo de los ojos. Aunque, lo más habitual era simular que la persona estaba dormida. Una toma muy extendida en el caso de los niños que, debido a las altísimas tasas de mortalidad, eran la franja de edad más fotografiada. No obstante, en muchos casos, la familia se retrataba al completo con el pequeño en brazos o recreaba pequeños altares llenos de flores. 

Entre los retratistas cordobeses de los que hemos localizado algunos ejemplares se encuentran Antonio de la Guerra y Nieto (Sevilla 1818-¿?), Romualdo De Castro (Córdoba 1838-1911), Joaquín Oses y Cruz (Málaga 1842 -1893) y en Villanueva de Córdoba Alfonso Redondo, este ya a principios del siglo XX. Es un momento en que la democratización del retrato fotográfico, por la bajada de los precios, comienza a reducir la demanda de las fotografías post mortem. Sin embargo, con el nuevo siglo esta práctica mantendrá su vigencia en el caso de personajes ilustres que son fotografiados en sus capillas ardientes. En estas ocasiones la fotografía es testimonio visual de la partida de una figura popular. En nuestra ciudad, conocemos el retrato de Lagartijo por Antonio Palomares (Granada 1867-Córdoba 1900), el de Julio Romero de Torres realizado por el fotoperiodista Santos (Badajoz 1893-Córdoba¿1955?) o la fotografía a la capilla ardiente de Manolete captada por Antonio Linares (Puente Genil 1897- Córdoba1969)

En el primer tercio del siglo XX, la incipiente prensa gráfica no siente ningún pudor en publicar en sus páginas los retratos de los fallecidos en todo tipo de sucesos, algunos incluso en el mismo depósito de cadáveres. Una tendencia que refleja el diario gráfico cordobés La Voz, pero también los grandes rotativos madrileños en el caso de los magnicidios de políticos como el líder de la CEDA José Calvo Sotelo que es fotografiado por el reportero madrileño Alfonsito.

Según avance el siglo, estas fotografías se convertirán en una rareza que nuestra generación solo conoce por la gran película de Alejandro Amenabar, Los Otros, donde el personaje de Nicole Kidman encuentra un álbum con este tipo de retratos y para el que el propio director posó junto a varios actores. Hoy, la tecnología y la sociedad han desterrado esta práctica y, al menos yo, solo tengo un referente cercano, cuando la prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz fotografió a su compañera la escritora Sunsan Sontag cuando falleció. Una práctica del pasado que no deberíamos olvidar.


Familia con un bebé fallecido por Antonio de la Guerra 



Retrato de un sacerdote por Romualdo Castro.



Retrato de un anciano fallecido por Romualdo Castro.



Retrato de una niña en Montilla.



Retrato de un bebé realizado por Alfonso Redondo.



Capilla ardiente de Lagartijo, foto Palomares.



Julio Romero de Torres de cuerpo presente fotografiado por Santos.


Manolete fotografiado por Antonio Linares.



Fotografía de sucesos tomada por Torres para el rotativo cordobés La Voz.





lunes, 24 de mayo de 2021

Los Alfonso en Córdoba.


Plaza de Juda Levi. Alfonso, 1960.


Los Alfonso son una de las grandes sagas de fotógrafos españoles. Una familia de prestigiosos profesionales en la que sobresalen Alfonso Sánchez García (Ciudad Real 1880-Madrid1953) y su hijo Alfonso Sánchez Portela (Madrid 1902-1990). Alfonso padre se formó en la prestigiosa galería madrileña de Compañy. Pero será su espectacular trabajo como reportero de guerra en el Rif el que lo convierte en un afamado fotoperiodista. Su hijo, Alfonsito, no se queda atrás en el campo de la fotografía de guerra y el reporterismo, tanto en Marruecos como en la capital, donde fotografía las noticias más destacadas de su tiempo. 

Sin embargo, la relación de los Alfonso con Córdoba es muy limitada. Nos sorprende que Alfonso padre no visitara la ciudad con su tocayo, el rey Alfonso XIII, en alguno de los numerosos viajes del monarca a la provincia y al que sí siguió por otras regiones españolas. El escaso material fotográfico de la casa pertenece a la cámara de Alfonsito, quien retrata ya en la década de 1930 a grandes personajes cordobeses en Madrid: Niceto Alcalá Zamora, Alexandro Lerroux, Julio Romero de Torres o el rejoneador Cañero. Iniciada la Guerra Civil, Alfonsito viaja en el verano de 1936 al frente cordobés junto a su hermano Pepe, donde fotografían la columna del general Miaja en la localidad de El Carpio. Un trabajo que apunto estuvo de costarles la vida. Los dos hermanos buscaban las tropas republicanas, pero sobrepasaron sus líneas y penetraron en zona rebelde, donde fueron  ametrallados por tropas franquistas. Finalmente encontraron a la columna de Miaja en las cercanías de El Carpio, donde realizan un amplio reportaje. 

Tras la guerra, Alfonsito estuvo a punto de ser depurado por el régimen franquista, solo por haber trabajado como fotoperiodista en el Madrid sitiado. La ayuda del general Moscardo, al que había fotografiado en la guerra de Marruecos, le libró de ir a prisión. Sin embargo, no pudo evitar que le retiraran el carnet de periodista, abandonando la profesión. A partir de entonces, el reportero se centrará en el retrato en su estudio de la Gran Vía Madrileña, donde llega a fotografiar al general Franco y otras celebridades de la época.


Plaza de Juda Levi. Alfonso, 1960.

No obstante, hace unos días me tope con unas postales de la editorial valenciana/barcelonesa Fisa Subirach Escudo de Oro, publicadas en 1960 y con la firma del fotógrafo madrileño. Las primeras vistas conocidas de la ciudad del clan Alfonso, compuesto también por los hermanos Luis, Victoria y María. Estas cartulinas nos desvelan una nueva faceta profesional de los fotógrafos madrileños. En ellas destaca esa visión tan folclórica del turismo de los sesenta y que también representa el famoso eslogan Spain is different. Más allá del tópico, estas postales son de escaso interés documental y artístico. Aunque el reportaje tuvo que ser algo más amplio, porque también existen varias vistas que muestran el desarrollismo urbano de la ciudad en los 60 con algunas vistas de la avenida de Vallellano. 

Hoy, el archivo Alfonso se encuentra depositado en el Archivo General de la Administración del Estado en Alcalá Henares. Por desgracia, no está digitalizado y creo que ni catalogado. Espero que algún día lo esté y quien sabe si encontraremos más material cordobés de estos enormes fotógrafos que captaron con sus cámaras un periodo apasionante de la historia de España. 



Alfonsito junto a Niceto Alcalá Zamora.



Julio Romero fotografiado por Alfonso.


Alejandro Lerroux fotografiado por Alfonso.


Cañero en la Ventas fotografiado por Alfonso.



Reportaje en La Estampa sobre el viaje de los Alfonso a El Carpio



Tropas republicanas en la torre de El Carpio.



La torre de El Carpio.



Tropas republicanas en las cercanías de El Carpio. 



Avenida de Vallellano. Alfonso, 1960.



Patio de la calle Albucasis. Alfonso, 1960.




Hotel Melia desde los jardines de la media Luna, Alfonso, 1960.

domingo, 25 de abril de 2021

La Corredera, la plaza de Córdoba.

 

 
Plaza de la Corredera, 1869 Ca. Frank Mason Good.


Cuarta entrega de los vídeos Córdoba Memoria de una ciudad. En ellos muestro la evolución e historia de un espacio urbano de la ciudad. Se trata de una mirada, en este caso a la plaza de la Corredera, a través del trabajo de los múltiples fotógrafos que la inmortalizaron con sus cámaras. El corto muestra los cambios de la Corredera en los últimos 150 años, desde la fotografía más antigua que conozco del británico Frank Mason Good de 1869 a una de este mismo año que yo mismo he realizado en época de pandemia. Espero os guste.


               

sábado, 17 de abril de 2021

Yerbury en Córdoba 1924

 

Puerta del Puente por Yerbury.

Tengo que reconocer mi debilidad por los fotógrafos del siglo XIX. Sin embargo, hay profesionales igual de interesantes del XX. A estos últimos les estoy intentando prestar más atención desde hace un año. Sus trabajos, aunque no tan antiguos, ofrecen una mirada a la ciudad mucho más rica, iconográficamente hablando,.

Hoy os traigo uno de esos autores casi desconocidos y con una visión de la ciudad prácticamente inédita. Se trata de Francis Rowland Yerbury (Londres 1885-1970) secretario y fotógrafo de la Architectural Association de Londres y miembro de la Camera and Sketching Club de la Architectural Association

Francis viajó a España en 1924 y con su trabajo editó dos libros: Lesser known architecture of Spain y L´Architecture Espagnole Inconnue. En ambos aparece un interesantísimo grupo de fotografías cordobesas. El reportaje es sorprendente, porque Yerbury nos muestra una serie de de rincones nada habituales en los trabajos de los fotógrafos foráneos. Estos siempre caen obnubilados por la Mezquita, pero Francis nos muestra una serie de palacios y edificios civiles  que en algunas tomas no acabo de identificar por su rareza. La mayoría de las instantáneas las conocía de una popular web de coleccionismo, pero ahora la Architectural Association de Londres ha publicado todas sus fotografías en su web y aparecen nuevas vistas de la ciudad, estas ya más típicas.

Formalmente su trabajo lo podríamos etiquetar, evidentemente, como fotografía de arquitectura, ya que, aunque utiliza algún elemento humano en sus tomas, estos son meras referencias de escala para conocer las dimensiones de los edificios. Estos son los auténticos protagonistas de sus fotos. Por otro lado, su técnica es excelente, pero al servicio de unas imágenes frías y de escaso valor creativo, por lo que todo su interés recae en su valor documental, que no es poco. 

Un auténtico lujo y un reto para localizar su ubicación.

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Reja de una casa señorial cordobesa que no identifico,
aunque podría pertenecer a una casa de la calle Rey Heredia.


Este edificio creo que estaba en la puerta del Ricón y fue la sede la escuela de veterinaria.


No la localizo, pero me suena al convento de Santa Cruz. 


Podría ser el patio de la institución Teresiana en la plaza de la Cocha.


Esta es fácil, no?


El estilo me recuerda a un patio de la actual facultad de Filosofía y Letras.


Esta también es muy reconocible.









sábado, 27 de marzo de 2021

La Córdoba de Jean Laurent.

J Laurent Cía. Córdoba 2165 Entrada de la ciudad por el puente.

 
Hoy os propongo un paseo por la Córdoba del siglo XIX. Un paseo por la obra del fotógrafo más influyente de la España decimonónica, Jean Laurent y Minier. Un profesional de la cámara muy reconocido gracias a su puesta en valor en los últimos años. Su archivo, que se conserva casi al completo en Madrid, alberga la mayor cantidad de imágenes de la ciudad de Córdoba del XIX. Un catálogo de fotografías que van mucho más allá de la Mezquita Catedral y cuenta con fotografías urbanas, de tipos, obras de arte, obras públicas y personajes. Un legado de inigualable valor que con motivo de la Bienal Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba he recopilado en la exposición La Córdoba de Jean Laurent. Una selección de piezas originales de época de mi colección que se puede visitar desde el 26 de marzo al 2 de mayo en la sede del Colegio de Arquitectos en la avenida del Gran Capitán (acceso a la sala por la calle Reyes Católicos). 


Una selección que se complementa con un catálogo en formato digital, una pena que no se haya podido publicar en papel, que cuelgo aquí. En él, además de recoger la inmensa mayoría de las fotografías cordobesas del legado Laurent, recopilo la información básica que existe sobre el retratista francés y la de su relación con Córdoba.


                                                 La Córdoba de Jean Laurent.

Así que estáis todos invitados y espero que os guste ambas propuestas.








domingo, 14 de marzo de 2021

Andaluzas tras la cámara. Fotógrafas en Andalucía 1844-1939.


Portada del libro con un autorretrato de la retratista egabrense Elvira Ruiz.

Esta semana he presentado en Almería mi último libro: Andaluzas tras la cámara. Fotógrafas en Andalucía 1844-1939. Editado por el Centro Andaluz de la Fotografía, es un homenaje a las fotógrafas que trabajaron en nuestra tierra entre 1844 y 1939. Mujeres que sin ninguna pretensión narraron con sus fotografías la historia de la comunidad en imágenes. 

Este trabajo es fruto de más de tres años de investigación y recopila los nombres y las fotografías de un centenar de fotógrafas activas en Andalucía durante el primer siglo de vida del invento de Niepce y Daguerre. Fotógrafas olvidadas por el paso del tiempo y por su condición de mujeres. De hecho, el título del libro hace referencia tanto a la tradicional posición de los fotógrafos al trabajar, escondidos tras su cámara, pero también en el caso de mujer como la sociedad de su tiempo las mantuvo escondidas tras la firma de maridos o padres. No obstante, en la rígida sociedad española del siglo XIX y comienzos del XX, en que la mujer solo era madre, esposa o hija, la fotografía les facilitó un papel laboral y creativo inexistente en otras profesiones. 

El libro ha sido impreso por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en formato A4 con pastas duras, 235 páginas y 120 fotografía reproducidas en color. Si os interesa va a estar muy pronto disponible en las librerías y ya de forma online en este enlace de las Tiendas de la Cultura de Andalucía.

Yo he disfrutado muchísimo durante la investigación, espero que sea una primera piedra para recuperar el trabajo y la valía de tantas compañeras.



Junto a Nieves Concostrina y Mireia Puigventós en la presentación, fotos Jesús del Pozo.



jueves, 4 de marzo de 2021

Oses, un malagueño en Córdoba



Durante el siglo XIX, la gran mayoría de fotógrafos profesionales que trabajaron en Córdoba provenían de otras provincias andaluzas. Este es el caso de uno de mis fotógrafos favoritos: Joaquín Oses y Cruz (Málaga 1840-1893). Aunque detrás de este profesional aún existe cierta confusión al coincidir varios retratistas con el mismo apellido (1). 

Gracias al Diario de Córdoba conocemos que Oses se instala en nuestra ciudad en 1878 junto a su esposa la madrileña Rosa Cuevas y López y su hijo Joaquín. Estos son recibidos con gran algarabía por la Tuna Cordobesa, que interpreta una serenata a las puertas de su negocio de la calle Gondomar 1, donde en poco más de una década se convierte en el retratista de más éxito de la ciudad (2).






Sin embargo, Joaquín no era un simple retratista y era un activo investigador de nuevas técnicas fotográficas. Sus estudios en macrofotografía le valieron su ingreso en la Sociedad Artística y de Ciencias de Málaga y un importante trabajo de mejora de los negativos al colodión fue admitido en el registro de la Oficina Española de Patentes y Marcas. Pero hoy, Oses es conocido en la ciudad de los Omeyas por su espectacular fotografía de 1882 del real de la feria de los llanos de la Victoria. Una vista panorámica tomada en siete placas y con las que realizó una copia sobre hule con casi 2,5 metros de diámetro. Una fantástica fotografía que hoy custodia nuestro Archivo Municipal y que ese mismo año fue publicada en formato de grabado por la prestigiosa revista madrileña La Ilustración Española y AmericanaOtros trabajos cordobeses importantes de Joaquín son sus fotografías a la virgen de Linares y su comisión de restauración, de la que fue miembro, entre 1881 y 1885.




No obstante, hay que considerar a Oses como uno de los grandes especialistas en retrato de nuestra comunidad. Una temática de la que nos ha dejado innumerables obras de arte gracias a su maravilloso uso de la iluminación, con la que conseguía dotar a sus modelos casi de vida propia sobre el papel fotográfico. Además, en sus retratos también destaca su gusto por las composiciones sencillas y naturales, ya fueran traviesos niños, serios caballeros, elegantes damas o, incluso, en sus retratos a fallecidos. 







En cuanto a vistas de la ciudad, salvo la vista de la feria, no han llegado a nuestros días ninguna prueba más de sus tomas, solo teníamos noticias de sus fotografías de la Mezquita por las gacetillas que publicaba el Diario de Córdoba de sus trabajos. Sin embargo, hace unos meses, localizamos sus primeras tomas de la ciudad. Estas aparecen publicadas en 1889 en la revista barcelonesa La Ilustración Artística y se trata de dos composiciones de la Mezquita Catedral. Una noticia que nos ha permitido identificar una fotografía anónima de la calle Cardenal Herrero con el altar de la virgen de los Faroles en primer término al atardecer y de la que nuestro amigo el historiador y coleccionista malagueño José Antonio Fernández Rivero posee una copia.




Hasta no hace mucho, creíamos que el fotógrafo se instaló en la ciudad a caballo entre las dos capitales andaluzas, pero gracias al estudio de los padrones municipales hemos corroborado que solo tuvo domicilio en la ciudad como transeúnte entre los años 1878 a 1881. Desde entonces, serán hasta 4 fotógrafos diferentes(3) los que aparecen empadronados en el domicilio de la galería cordobesa Oses. Por ello, es muy probable que Joaquín trabajara en la ciudad con ocasión de trabajos importantes. Sin embargo, Joaquín tuvo que ser un excelente maestro, ya que el nivel del estudio cordobés es siempre muy elevado.

Otro dato llamativo que hoy ofrecemos, es una interesante fotografía de un viajero(4) del perfil de la plaza de las Tendillas, donde, por primera vez, conocemos como era una galería cordobesa decimonónica. En esta instantánea se aprecia perfectamente rotulada su estudio en la azotea del número 1 de la calle Gondomar. 



Oses mantuvo su galería en Córdoba hasta el año 1892(5), fecha en la que traspasa su negocio al también célebre fotógrafo granadino Tomás Molina, falleciendo en su ciudad solo un año después(6).




(1) En Madrid, aparece un Oses desde finales de la década de 1860 a la de 1870, primero asociado a un tal Navarro y luego en solitario, firmando como J Oses y siempre con domicilio en calle Mayor 18 y 20.

A finales de esta década, y ya en Málaga y de forma simultánea, encontramos a un Antonio y José Oses, muy probablemente hermanos de Joaquín, ambos fotógrafos y activos en alguna de las galerías J Oses de la capital de la Costa del Sol. Además, Joaquín trabaja sus primeros años en la capital malagueña asociado con el fotógrafo cordobés Ricardo Moya Portera. 

Sus galerías en Málaga tuvieron domicilio en la calle Granada 82 y en la calle Nueva 27  


(2) En Córdoba, su identificación también se complica por su nombre, ya que siempre firma solo con su inicial, además su apellido aparece con hasta tres formatos diferentes según las fuentes: Oses, Hoses y Hoces. 


(3) Padrones municipales de Córdoba.

1878 Calle Gondomar 1. Francisco Cepillo Casanova, natural de Granada de 26 años. 

1883 Gondomar, 1. Baldomero Santamaría Moyano. 28 Años casado. Málaga. 

1885 Gondomar, 1. Luis Cuevas y López. Nacido en 27 de Noviembre de 1858. Soltero. Madrid.

1886 Gondomar, 1. Luis Cuevas y López. 28 Años. Soltero. Madrid. 

1888 Gondomar, 1. Emilio Pérez García. 22 Años. Soltero. Granada.


(4) Localizada en la página de Facebook Historia de Córdoba en imágenes y realizada por Federico de Botella y de Hornos (Alicante 1822-1899 Madrid), circa 1880.


(5) En este año, Joaquín aparece en las guías comerciales asociaciado en Málaga al fotógrafo Ramírez en la calle Martínez 4.


(6) 1893.04.03 Diario de Córdoba.