domingo, 13 de agosto de 2023

1966: Joel Meyerowitz en Córdoba


Mujer en el Coro de la Mezquita Catedral de Córdoba. Joel Meyerowitz 1966.

    
Hay fotografías que al primer vistazo pueden ser impactantes, pero solo unas pocas, instantes después, siguen manteniendo o acrecentando su potencia visual. Es el caso de esta fantástica instantánea del fotógrafo neoyorkino Joel Meyerowitz, considerado uno de los padres de la fotografía de calle y pionero en los años sesenta del uso de la fotografía en color. La toma fue publicada, en 2018, por la editorial madrileña La Fabrica en un libro con uno de sus primeros trabajos, realizado en Andalucía en 1966: Hacia la luz.

La imagen muestra a una mujer en uno de los asientos del coro de la Mezquita Catedral. Algo que hoy sería impensable por las estrictas normas de conservación del patrimonio en estos tiempos de turismo masivo. Esta fotografía fue realizada con la añorada película diapositiva KodaChrome, pionera en los procesos comerciales en color, allá por 1935, y de gran fidelidad cromática. Aunque la toma, debido a la baja sensibilidad de la película como a la escasa iluminación natural del coro, es casi una fotografía monocroma, tanto por la falta de matices de la oscura madera de caoba de la barroca sillería, como por la uniforme tonalidad de esas piernas de mujer que emergen de entre los asientos. Su belleza, la de la instantánea, a mi modo de ver, es extraordinaria, especialmente por su sencillez, algo muy poco habitual en las abarrotadas instantáneas callejeras de Meyerowitz. 

En el pequeño espacio encuadrado del enorme coro, el fotógrafo se escora para conseguir una toma lateral que acentúa la escasa fuga de la toma y que junto a la luz nos dirigen a las piernas de la turista, muy probablemente extrajera, hay que pensar que en 1966 no era muy habitual entre las españolas el uso de la minifalda y más en una catedral. Una viajera desconocida a la que no se le distingue el rostro y que precisamente su anonimato la convierte en un icono que simboliza toda una época. La imagen contrapone esos tiempos de cambio que fueron los sesenta especialmente para la mujer y que aquí simbolizada la minifalda, y que contrasta con la idea de tradición, representada por un espacio sagrado del cristianismo. 

Yoel pasó casi seis meses en Andalucía, sobre todo en Málaga, desde donde viajó a nuestra ciudad y donde realizó numerosas fotografías, tanto en blanco y negro como en color, pero de las que solo he encontrado tres más. Una anodina vista de los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos, una toma de la carretera de Córdoba a Sevilla y una tercera foto de una cruz de mayo, aunque de esta no tengo la certeza de que esté realizada en Córdoba, ya que pudiera ser de Granada, donde también se celebra esta festividad. 

En resumen, una fotografía fabulosa en lo visual e icónica en lo conceptual y que perfectamente podría unirse a ese selecto grupo de fotografías realizadas en nuestra provincia y que forman parte de la historia de la fotografía con mayúsculas.