Minuteros en Córdoba


Grupo de cordobeses en una fuente de los Jardines de Agricultura. Ca.1930. Autor desconocido.


En la fotografía, como en tantas otras profesiones, siempre han existido clases. Antaño, la élite de la profesión eran los fotógrafos de la casa real o los retratistas de las aristocráticas galerías de capital, mientras que entre los más modestos se encontraban los ferrotipistas, los fotógrafos ambulantes, los minuteros o los leiqueros. Hoy, cuando todos nos hemos convertido en fotógrafos, pocos recuerdan a unos y otros. Solo los especialistas los reconocemos y los diferenciamos, aunque los investigadores, y me incluyo, obsesionados con los fotógrafos primitivos, no solemos prestarles mucha atención a su legado, tanto por la sencillez de su trabajo, como por la escasa información disponible. Sin embargo, sus imágenes conforman el grueso de los álbumes familiares españoles de toda una época.




Minutero madrileño fotografiado por el gran Alfonso.


En esta entrada, por su singularidad, voy centrarme solo en la figura del minutero. Un profesional heredero de los primeros fotógrafos ambulantes del siglo XIX y que se generalizó por toda España entre las décadas de 1910 y la de 1920. Es el momento en que la fotografía, por fin, se democratizó en nuestro país y cualquier persona podía permitirse gastar unos céntimos para hacerse un retrato. Estos retratistas poblaban las calles, pero especialmente los parques más concurridos de las ciudades. Allí se les reconocía con su inconfundible atuendo: su bata blanca, su trípode y su peculiar cámara de cajón. Un aparato de unas enormes dimensiones ya en desuso, pero que ellos aprovechaban para alojar en su interior su pequeño laboratorio. De esta forma, tras realizar el disparo sobre un negativo de papel, el minutero procedía en el interior de la cámara a su revelado. Una vez seco, lo fotografiaban y lo volvían a revelar. Y así, tras esperar solo unos minutos, de ahí su nombre, el cliente se llevaba a casa su retrato. 



Cordobeses junto al estanque de los Jardines de Agricultura. Ca.1930. Autor desconocido.


Se trataban de pequeñas copias al gelatino bromuro de revelado químico con unas dimensiones de entre 6x9 y 9x12 cm. Estas no tenían ningún tipo de cartón secundario y mucho menos firma o dirección de su autor. El procesado era tan precario que era muy habitual pequeñas manchas o veladuras por el apresurado revelado de la imagen. Visualmente son imágenes muy pobres, con poses poco estudiadas, nada formales e incluso en algunos casos un tanto extravagantes. El fotógrafo, a falta de forillos o mobiliario de estudio, utilizaba los bancos del parque, una fuente o unos árboles para colocar a su modelo y componer la imagen. 




Dos niños junto al estanque de los Jardines de Agricultura. Ca.1930. Autor desconocido.


En Córdoba, los Jardines de Agricultura fueron durante décadas el parque preferido de los minuteros locales. El más antiguo que he localizado en la ciudad fue Alfredo Ruiz Parras y trabajaba en el parque desde al menos 1927, año en el que fue noticia en la prensa local, cuando un estafador le intento colar un duro falso. Con certeza no conocemos su trabajo, pero es muy probable que los ejemplares que hace unos años recuperamos en el precioso proyecto El Hilo de la Vida, que capitaneo Ana Verdú en el Archivo Municipal, pudieran ser obra suya al coincidir el lugar y esos años.




Cordobeses en los Jardines de Agricultura. Ca.1930. Autor desconocido.


Ni la Guerra Civil pudo con los minuteros que perduraron en los Jardines de los Patos hasta la llegada de la democracia a España. De hecho, los recuerdo durante los paseos dominicales de mi niñez, cuando iba con mis hermanos y mis padres a dar de comer a las célebres aves del parque. Por allí rondaba, al menos a mis ojos de niño, este extraño personaje con su bata llena de manchurrones de los químicos y su gigantesca cámara, mientras mi padre intentaba retratar a la familia con su pequeñísima Kodak Instamatic. 


A pesar de lo populares que fueron estos fotógrafos, no es nada fácil encontrar sus fotografías y mucho menos datos sobre estos profesionales. Sin embargo, he dado con una interesantísima entrada del blog La Cazuela en la que Julio Portero relata sus conversaciones con el último de los minuteros cordobeses: Félix Reyes, El Sultani. Este retratista se inició en la profesión recién terminada la Guerra Civil, cuando:

 

"un día vino de fuera un pariente a visitarme que era minutero y me propuso enseñarme el oficio. Aprendí y montamos una sociedad, compramos tres caballos y una moto de madera para ir por las ferias. La primera cámara que tuvo se la hizo un carpintero en Montilla al que llamaban "el negro". Con esta rudimentaria caja de madera provista de una sencilla lente fue como empezó haciendo fotos en los jardines de los patos, concurrido parque de Córdoba. Allí había también dos fotógrafos minuteros que eran hermanos”.  


Félix Reyes, El Sultani, fotografiado por Julio Portero.



Una actividad que ejerció hasta los primeros años de la llegada de la democracia, no antes sin enseñar el oficio a su hijo, que se dedicaba a fotografiar a grupos de turistas en el entorno la Mezquita. Aunque no recuerdo su nombre, lo conocí en los 90, cuando iba con su cámara Minolta colgada del hombro camino del laboratorio de Ángel de Saavedra donde, en unos minutos, mi amiga y gran laborante Rosa Pozo le revelaba su rollo y sus copias para salir disparado a vendérselas a los viajeros antes de que tomaran otra vez su autobús camino de Sevilla o Granada. Los cambios sociales y los avances tecnológicos de la fotografía fueron relegando a estos profesionales al olvido y que hoy recordamos cuando los evocamos a través de sus fotografías.



Cordobeses en de los Jardines de Agricultura. Ca.1930. Autor desconocido.


PD

Me hubiera encantado poner una foto, creo que de Ricardo o de Ladis, de un minutero comiendo su almuerzo a la espera de clientes en los bancos junto al monumento a Julio Romero de Torres, pero no doy con ella. Como siempre, si algún lector tiene alguna foto del minutero o de sus retratos, le agradecería mucho que me la hiciera llegar. 






Cordobeses en de los Jardines de Agricultura. Ca.1930. Autor desconocido.



Comentarios

Entradas populares