Limpio, muy limpio

La ola por Minichi Shimbun/Reuters

Limpio. Aparentemente no es un calificativo muy fotográfico. Este adjetivo lo aprendí a aplicar hace unos años cuando mis buenos amigos y compañeros Manu Fernández y Javier Barbancho empezaron a trabajar para la agencia de noticias AP, donde se imponía un estilo fotográfico limpio. Es decir: balance de color perfecto sin ninguna dominante, dominio de las lentes largas, encuadres muy ordenados y composiciones aparentemente sencillas y con pocos elementos en la imagen. Un estilo aún en boga entre las grandes agencias internacionales de noticias.

Traigo a colación la limpieza porque ayer tras cuatro días de imágenes de terremoto en Japón pensaba en lo limpias que son las instantáneas que nos están llegando. Sin duda son documentos excepcionales y, como comentaba en el último post, me descubro ante el pedazo de profesionales que son los compañeros japoneses. Pero no se si os habéis fijado, y me sorprende, las escasas fotografías de personas, ya sean heridos, fallecidos o simplemente afectados, que nos están llegando.

No me mal interpretéis, no busco carnaza o morbo, pero si quiero hacer una reflexión y comparar el tratamiento de las agencias de prensa con el terremoto de Haití, donde vimos la tragedia con todo detalle. ¿Que está pasando en Japón, que como es un país del primer mundo los derechos de los damnificados si se respetan? ¿O es que está funcionando la censura del sistema o la autocensura de los fotógrafos? Sinceramente no lo sé. Me alegra esta visión menos tremendista que se está ofreciendo, aunque la otra imagen más dura también forma parte de la realidad. Personalmente no sé si es necesaria difundirla. Pero lo que me mosquea es que tengamos dos varas de medir en las tragedias dependiendo de lo ricos que seamos.

Por cierto ya está colgado el post sobre Japón en el blog The W Side , pasaros merece la pena.

Comentarios

  1. Y tan limpio. El terremoto de Haití fue sin duda muy diferente, no sólo por que no hubo tsunami sino por la cantidad de fallecidos, realmente estremecedora. Y la fotografía lo plasmó: desde las palizas a los saqueadores a los mendigos caminando desnudos por el centro de Puerto Príncipe hasta llegar a la foto de Patrick Baaz, premiada en el World Press Photo, de la morgue de la capital y los cadáveres volando.

    En Japón ya ha habido fotógrafos que han acompañado a los equipos de rescate. Han tenido que encontrar cadáveres forzosamente, encontrado cadáveres y los han mostrado: cubiertos por una manta, o desde muy lejos.

    No quiero violencia gratuita, no quiero sangre a no ser que sea necesaria para contar una historia (muchas veces lo es), pero tampoco quiero autocensura sólo porque los fallecidos son del primer mundo.

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