martes, 22 de septiembre de 2020

Roisin: postales cordobesas de la república a la dictadura.


Uno de los postalistas españoles más prolíficos del siglo XX es el francés Lucien Edouard Roisin Besnard (París 1884-Barcelona 1943). Su amplísima colección postal incorpora un buen puñado de cartulinas cordobesas. De ellas, un importante número de instantáneas, como no, son de la Mezquita Catedral. Su legado está compuesto por más de 77.000 fotografías entre negativos de vidrio, plástico y postales. Hoy, custodiados por en el Centro de Estudios Fotográficos de Cataluña, una institución dependiente de la Diputación Provincial de Barcelona. Hace unos años, el Centro de Tecnología de la Imagen de la Universidad de Málaga digitalizó los fondos andaluces. Y, gracias a su trabajo, conocemos las 374 fotografías de Córdoba que se conservan, así como un pequeño grupo de imágenes de Belmez.









Su repertorio cordobés, además de contar con las clásicas vistas de la Judería y la Mezquita, alberga interesantes vistas de la ciudad moderna: Tendillas, Gran Capitán o Jardines del Duque de Rivas y de Agricultura. Roisin también despliega un gran interés por los patios cordobeses, las ermitas y los ermitaños de la sierra, algunos tipos clásicos y rincones poco fotografiados del barrio de la Axerquía. 

La edición de las postales cordobesas de Roisin abarca todo tipo de técnicas postales, desde la fototipia en byn, las tiradas monocromas en azul o sepia, la impresión fotomecánica en byn y en color inventado y, por supuesto, las postales en papel fotográfico o de brillo. Su producción postal cordobesa fue enorme y evolucionó con los años y las modas. Así, una misma fotografía la podemos encontrar en postales con los márgenes blancos lisos, con los márgenes blancos troquelados y troquelados sin márgenes. Un éxito que llevó a los Roisin a editar diferentes cuadernillos y álbumes de postales monográficos de Córdoba en formato librillo, acordeón y hasta una colección miniatura. 





T
odas estas reediciones y la larga vida editorial de sus postales han hecho muy difícil fechar las fotografías cordobesas de su colección. Los editores y fotógrafos, sobre todo, eran empresarios y querían rentabilizar su trabajo al máximo, para lo que evitaban tomar fotografías con elementos que pusieran fecha de caducidad a sus imágenes. Todo esto, unido a que el grueso de las postales cordobesas pertenecen a la zona monumental, que tan pocos cambios ha sufrido a lo largo del siglo XX, permitieron, una y otra vez, la reedición de las cartulinas de la casa Roisin hasta su cierre en 1962. Solo la llegada de la postal impresa en color, marcará el declive de estas cartulinas, entonces ya obsoletas por ser en blanco y negro.





N
osotros barajamos dos fechas y dos viajes para las fotografías del fondo cordobés de Roisin. Para ello nos basamos en la identificación del estado de varios espacios urbanos cordobeses. El primer reportaje podría estar realizado hacia 1930, ya que su postal de la Puerta del Puente se encuentra exenta, pero las obras de la plaza del Triunfo están aún sin finalizar. Un estado que concuerda con una fotografía idéntica publicada en este año por el diario cordobés La Voz. Además, en sus instantáneas de la plaza de las Tendillas, esta ya aparece con la estatua del Gran Capitán. Mientras, la avenida del gran militar montillano se encuentra abierta al tráfico de automóviles tras su traslado. Dos hechos que se produjeron en 1927 y 1928, respectivamente. El segundo reportaje lo fijamos hacia 1953, ya que incluye fotografías de nuevos espacios urbanos de la ciudad, con postales de y desde el Puente de San Rafael, inaugurado en este año, así como de la calleja de las Flores, abierta al turismo en 1950. 







Respecto a la autoría de las fotografías, es físicamente imposible que Roisin sea el autor de su inmensa colección. Quizás, su primer reportaje postal cordobés, al coincidir con el inicio de la creación de su editoral, pudo estar realizado por el propio Lucian. El segundo trabajo no, al ser posterior a su fallecimiento. Estas fotografías podrían estar realizadas por profesionales contratados exprofeso por la compañía. Aunque, algunos autores apuntan a que su sobrino colaboró con él en la realización de numerosas fotografías. Sea o no el autor, su archivo, al contrario que la mayoría de las colecciones de la época, han llegado en muy buen estado a nuestros días, gracias a ello hoy podemos disfrutar de un documento gráfico fundamental.