sábado, 30 de mayo de 2020

Córdoba 1929: la ciudad moderna de Antonio Passaporte.


Plaza de las Tendillas por Antonio Passaporte, 1929.


Por su historia y monumentalidad, Córdoba es una de las ciudades más retratadas del mundo a lo largo de los 181 años de vida de la fotografía. Una gran suerte que nos permite tener auténticos incunables de la historia de la fotografía. Pero, al mismo tiempo, esa historia es una pesada losa para la imagen de la ciudad y que la ata irremisiblemente a su pasado. Esta apabullante monumentalidad ha condicionado tanto la mirada de los fotógrafos, como la imagen que estos han difundido de la ciudad con sus fotografías. Nos guste o no, y parafraseando aquel eslogan turístico de la década de 1980: Córdoba, ante todo, es Mezquita para el mundo.  

A mi modo de ver, uno de los pocos fotógrafos que supo equilibrar su visión entre la ciudad histórica y la ciudad moderna fue el portugués Antonio Passaporte (Évora 1901-Lisboa 1983). Aunque quizás, su nombre no es tan reconocido como el de otros colegas coetáneos, porque Antonio es el fotógrafo oculto tras las postales de la popular casa Loty. La vida de Passaporte es digna de una novela, nacido en Évora, criado en Angola, estudia en Lisboa, se traslada a Madrid donde trabaja en unos laboratorios cinematográficos, se convierte en fotógrafo y representante de la casa Loty con la que viaja por toda España, Marruecos y Argentina, se alista en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil y vuelve a Portugal, donde se convierte, ahora ya con su nombre, en un reputado fotógrafo y postalista.

Por las imágenes que han llegado a nuestros días, Antonio realizó una sola visita fotográfica a Córdoba. Aunque, debido a las sucesivas reediciones de sus postales, este reportaje se encontraba en ese limbo temporal de las tarjetas de brillo. Así se conoce entre los coleccionistas a las postales realizadas en papel fotográfico y que llevaba a datar las fotografías de Passaporte entre la década de 1920 y comienzos de la de 1940. Pero, tras el estudio de sus negativos que se conservan en el Instituto del Patrimonio Cultural de España, podemos afirmar con gran precisión que su reportaje está realizado en el año 1929. 

Esta fecha nos la confirman las propias fotografías de Antonio. En ellas, podemos apreciar las numerosas remodelaciones urbanas realizadas entorno a este año. Son muchas a enumerar y todas nos empujan a esa fecha. Pero, sin duda, las imágenes más resolutivas son su vista de la Puerta del Puente y de la Plaza del Triunfo. Dos instantáneas que aparecen en obras durante el cierre del muro del monumento a San Rafael. Estas coinciden en su estado de los trabajos de construcción con otra fotografía realizada por el reportero cordobés Domingo García Santos y que es publicada en 1929 en una información del diario gráfico La Voz de Córdoba.

El objetivo de Passaporte, de forma muy poco común, capta esa ciudad que tras décadas de parálisis urbanística comienza a crecer tras la definitiva demolición de sus murallas. Una urbe que mira al futuro, optimista y orgullosa de su nuevo símbolo de modernidad: la recién remodelada Plaza de las Tendillas. Un espacio que se convierte en el corazón urbano de la Córdoba del siglo XX y que Passaporte fotografía en 1929, tras la finalización de sus edificios más emblemáticos.

Además de la renovada Plaza de las Tendillas, entre las postales del señor Loty, como también era conocido Antonio, encontramos espacios tan novedosos en la iconografía de la ciudad como los jardines de la Agricultura, la avenida de Canalejas (hoy Tejares), los distintos tramos de la avenida del Gran Capitán, la calle Gondomar, la también recién creada Claudio Marcelo, Jaime Costas (hoy Capitulares), los jardines de Colón o el viaducto del Pretorio. Un interesantísimo reportaje compuesto por 90 fotografías que muestran una Córdoba insólitamente actual para 1929. Algo sorprendente en un medio tan conservador como el de la postal, que, tradicionalmente, solo se ha interesado por la Mezquita Catedral y nuestro patrimonio monumental, dando, en gran medida, de lado a la Córdoba contemporánea. Algo que, salvo contadas experiencias, aún ocurre y que arroja un repetitivo océano de postales del casco histórico. 

Aunque, ni estética ni técnicamente estamos ante un fotógrafo excepcional, Passaporte sí supo mirar más allá de lo tópico y retratar la Córdoba de su tiempo, una ciudad que más allá de su historia intentaba avanzar hacia el futuro.


Puerta del Puente por Antonio Passaporte, 1929.
Plaza del Triunfo por Antonio Passaporte, 1929..

7 de Abril de 1929 La Voz de Córdoba, plaza del Triunfo.



Avenida de los Tejares y abajo avenida del Gran Capitán por Antonio Passaporte, 1929.





Calle Capitulares, abajo jardines de Colón, Agricultura, viaducto del Pretorio y Gondomar por Antonio Passaporte, 1929.








Calle Claudio Marcelo por Antonio Passaporte, 1929.





domingo, 10 de mayo de 2020

Córdoba: una imagen, mil fotografías.

Panorama de Córdoba hacia finales de la década de 1940.
Sin duda, cada ciudad del mundo tiene una foto icónica. Es esa instantánea que cada visitante quiere llevarse en su cámara o la foto que todo paisano tiene colgada en casa o, simplemente, lleva en el corazón cuando hace morriña. En el caso de Córdoba, esa toma no admite discusión, o si no pregunten a Google. Se trata de la vista del, como dicen los anglosajones, skyline de la ciudad desde el en torno de la torre de la Calahorra. Una toma que reúne todos los elementos de las culturas que han modelado la ciudad a través de los siglos: el Puente Romano, los molinos árabes, la Puerta del Puente, el Triunfo de San Rafael, la Mezquita Catedral y, como no, el Guadalquivir. 


    



Sin embargo, antes de que Nipce y Daguerre inventaran la fotografía, muchos otros artistas lo habían inmortalizado desde perspectivas similares en dibujos y grabados. Pero, no podemos olvidar que el origen de este símbolo visual de la ciudad se remonta a 1241, cuando el rey Fernando III otorgó a la ciudad su propio sello. Un escudo que recogía casi los mismos elementos identitarios: río, puente, molino, puerta, la medieval, dos palmeras, que luego serán sustituidas por el Triunfo de San Rafael, y el templo mayor, que aquí, aún es sólo Mezquita. No obstante, la ciudad abandonó su uso como su símbolo entre los siglos XVI a XX por el pendón de la provincia hasta el año 1983, momento en que el primer ayuntamiento democrático lo restituye como escudo de la capital. Una imagen icónica con casi ocho siglos de historia que la moderna fotografía ha sabido reinterpretar.
En los 180 años de vida de la fotografía, este espacio urbano apenas ha sufrido transformaciones. Y, en una primera mirada, puede parecer que la ciudad ha permanecido inmutable a lo largo del tiempo. Pero, si aguzamos los sentidos, son visibles tanto las arrugas que el tiempo infligió a la ciudad, como las distintas remodelaciones arquitectónicas realizadas. Estas transformaciones son muy importantes para los fotohistoriadores, ya que nos servimos de ellas para datar las fotografías, especialmente las más antiguas. Un método que complementamos con la descripción de los procesos fotográficos usados y su la horquilla temporal que facilita su obsolescencia tecnológica. No obstante, en muchos casos el margen temporal para datar una fotografía puede ser poco preciso y oscilar hasta en una década. 

Hoy, os traigo una panorámica temporal al icono de la ciudad de Córdoba. Una película para la que se han necesitado 180 años de historia de la fotografía. Espero que os guste, y sí conocéis algún dato para precisar o corregir fechas, o alguna foto especial que no está, os agradecería vuestra colaboración en los comentarios.