miércoles, 12 de enero de 2022

Córdoba 2021, un año de imágenes de prensa

Un año más, ahora que acaba esta vuelta alrededor del sol, os traigo mi selección de las fotografías que he realizado en estos doce meses para Diario Córdoba. Son solo algunas de las que he realizado y que, simplemente, me gustan. Espero que os gusten.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Córdoba 2020, el año del Covid

No siempre tengo todo el tiempo que me gustaría para el blog y mis fotos. Así que, con un año de retraso y cuando ya todos estamos muy cansados del maldito bicho, subo mi resumen de fotografías de prensa del 2020. Sin duda un año que no olvidaremos y que para mí ha sido un año en blanco y negro. 12 Meses a través de 50 fotos publicadas en Diario Córdoba y que muestran cómo hemos vivido en mi tierra esta terrible enfermedad.

lunes, 1 de noviembre de 2021

La Puerta del Puente, la Puerta de Córdoba

Quinta entrega de los vídeos en los que muestro la evolución e historia de un espacio urbano de la ciudad de Córdoba. Hoy le toca el turno a la Puerta del Puente, un corto que muestra la imagen de este espacio a través de casi 170 años de historia de la fotografía de la ciudad.

sábado, 7 de agosto de 2021

Fotones: Erika Groth-Schmachtenberger.

 


Erika Groth-Schmachtenberger.

Córdoba es una ciudad fotografiada por numeros@s fotógraf@s de todo el mundo y de todos los tiempos. Pero muy raras veces encuentro un@ fotógraf@ que sus imágenes de la ciudad no sean anodinas y su mirada quede abrumada por su monumentalidad. Y este no es el caso de hoy y de las fotos de Erika Groth-Schmachtenberger (Frisinga 1903-Wuzburgo 1992). Esta fotógrafa alemana que he descubierto en el grupo de Historia de Córdoba en imágenes me ha fascinado. Sus imágenes, realizadas en un viaje en 1941, no solo muestran un excepcional dominio de la luz y la sombra, creando sobre el papel atmósferas que casi se pueden tocar, si no que sus soberbias composiciones, casi geométricas, combinan la mejor fotografía Life de posguerra con toda la estética visual de las vanguardias alemanas de entreguerras. Pero además, consigue un equilibrio perfecto entre la ciudad y sus personajes que comparten protagonismo. Como se dice ahora en las redes, muchas de ellas son auténticos FOTONES.

Su archivo cordobés lo conserva la biblioteca de la universidad de Augsburgo, donde custodian más de medio centenar de instantáneas de la ciudad y que merece la pena disfrutar. 















lunes, 5 de julio de 2021

María Señán Aldanondo


Autorretrato de María Señán en su estudio cordobés de la plaza del Triunfo.


De los trabajos de investigación que he realizado en los últimos 20 años, uno de los que estoy más orgulloso fue el de la exposición y el libro: Señán. Postales andaluzas. No obstante, al poco tiempo me di cuenta del gran error que cometí al minusvalorar la figura de María Señán Aldanondo (Granada 1894-Córdoba 1983), hija del fotógrafo. 

Tras mis charlas con Manuela Revuelto, heredera y casi una hija para María, y las investigaciones en los padrones cordobeses pude corroborar como, tras el temprano fallecimiento de Rafael, María fue la fotógrafa tras el apellido Señán. Su trabajo, como el de tantas otras retratistas, quedó por motivos comerciales, hoy incomprensibles, oculto durante décadas tras la firma paterna: Señán Fotógrafo. 

María fue educada como una señorita de buena posición, cursó estudios de magisterio y piano. Pero sus inquietudes artísticas la llevaron a interesarse por el dibujo, la música y la fotografía, aprendiendo de su padre la profesión. Sin embargo, Rafael prefería que sus hija no trabajara en el estudio familiar y se dedicara a sus estudios. Una idea truncada por la temprana muerte de Rafael en 1911, que llevó a la joven a dedicar toda su vida a la fotografía.

En mi último libro, Andaluzas tras la cámara, he querido enmendar mi error y con este vídeo recuperar la memoria de una de las pioneras de la fotografía andaluza.


domingo, 13 de junio de 2021

Córdoba 1857, el lío de las fotos de Ferrier


6448 Restos de la casa de Gonzalo de Córdoba, antigua ermita en la cuesta del Bailío, 1857.
Ferrier. Voyage en Espagne, copia pirata hacia 1865.


A día de hoy, las fotografías de la parisina casa Ferrier, fechadas en 1857, son el tercer reportaje más antiguo que conocemos de la ciudad. Se trata de un grupo de 13 fotografías estereoscópicas comercializadas en soporte cristal por la compañía de Claude-Marie Ferrier (Lyon 1811-Pasy 1889).  En la actualidad, estas imágenes en su formato original son muy difíciles de encontrar,  tanto por su frágil morfología, como por el elevado precio que tenían en su día. A pesar de ello, es relativamente fácil hallarlas sobre papel a la albúmina en alguna de las múltiples copias piratas que circularon por el mercado fotográfico estereoscópico. Aunque, estas estereoscópicas también fueron editadas en su tiempo abiertamente por otras empresas fotográficas como las francesas de Jules Marinier y M.A. o en España por la compañía Laurent. Pero, además, hay que sumar que el archivo Ferrier sigue vivo y sus sucesores continuaron vendiendo estas fotografías en distintos soportes y formatos fotográficos, hoy en digital en la agencia Getty. Una casuística que lleva a múltiples errores en su datación incluso entre muchos coleccionistas y amantes de la fotografía antigua. 

Respecto a su autoría, la colección original de Ferrier no aparece firmada, algo habitual entre las empresas editoras de la época, lo más extraño es que tampoco consta la firma de su editor, algo ya mucho más raro. Durante mucho tiempo, se adjudicó su autoría al empresario, al ser Ferrier y su socio Soulier también fotógrafos. Hace apenas unos años, el fotohistoriador granadino Carlos Sánchez descubrió una carta del fotógrafo galés afincado en España, Charles Clifford, donde este hablaba claramente de como estaba realizando un reportaje para la casa Ferrier en la ciudad de Segovia. Este dato ha arrojado tanta luz sobre el autor de las fotografías como sorpresa, ya que hasta entonces no se conocía que el fotógrafo galés hubiera trabajado con cámaras 3D. Una técnica que sin embargo si dominaba el retratista Jean Laurent y que comercializó durante años en sus catálogos las fotografía de Ferrier, tanto en formato estereoscópico sobre papel como de tarjeta de visita y siempre bajo su marca.

La colección cordobesa, de la que tan solo he conseguido reunir 10 de sus 13 piezas en mi colección, para lo temprana que es, muestra una gran diversidad iconográfica de la ciudad. Esta capta espacios urbanos tan poco habituales como Miraflores, la calle de la Feria, los llanos de la Merced o una rarísima vista de la ciudad desde la sierra. Aunque al mismo tiempo sorprende algunas ausencias notables como la del interior de la Mezquita o la puerta del Puente. Técnicamente la serie original es de una calidad extraordinaria tanto por su definición por el dominio de las luces, en las que alterna el uso de la luces del atardecer y el amanecer. No obstante, fotográficamente hablando y en mi modesta opinión, es un reportaje pobre, ya que todos sus valores estéticos se encuentran en su efectismo tridimensional. Algo que, obviamente, solo se puede apreciar al observarlas con su indispensable visor estereoscópico. Pero, su antigüedad y rareza la convierten en una de las series fotográficas cordobesas fundamentales del siglo XIX.

Listado cordobés Ferrier:

6438 Panorama de Córdoba desde la Catedral.

6439 Vista de Córdoba con campos de olivos. (Vista de la ciudad desde la sierra). 

6440 Vista de Córdoba desde la torre del puente. (Vista del barrio de Miraflores y del río Guadalquivir).

6441 Molinos moriscos y vista del Puente Romano. (Vista de la ciudad desde las cercanías de la Torre de la Calahorra).

6442 Torre morisca del puente de Córdoba. (Vista de la ciudad con Torre de la Calahorra).

6443 Ruinas de los molinos moriscos sobre el Guadalquivir. (Molino de la Albolafia y Alcázar).

6444 Columna del Triunfo.

6445 Torre de la Catedral desde el Patio de los Naranjos.

6446 Columna Cartaginesa en la Mezquita. (Vista de la galería de poniente del Patio de los Naranjos).

6447 Torre de Abderramán. (Torre de la Malmuerta).

6448 Restos de la casa de Gonzalo de Córdoba. (Una imagen que muestra una antigua capilla barroca en ruinas en la esquina entre la Cuesta del Bailío y la calle Alfaros. La casa de la familia de Gonzalo Fernández de Córdoba se encuentra en el otro extremo del Bailío y en la actualidad ese edificio es la sede de la Biblioteca Viva de Al-Ándalus).

6449 Vista del Alcázar. 

6459 Calle morisca, calle San Fernando.


 
Para saber más:

GONZÁLEZ, Antonio Jesús. El Laberinto de Columnas. Córdoba: Cabildo Catedral de Córdoba, 2018.





lunes, 31 de mayo de 2021

El último recuerdo, fotografía de difuntos.


Retrato post mortem de un bebé del estudio cordobés de Joaquín Oses.

En una sociedad como la nuestra, donde reina la imagen y esta enaltece por encima de otras cualidades la juventud y la belleza y la población es cada vez más ñoña por la tiranía de lo políticamente correcto, mostraros las imágenes que hoy os traigo, no le gustará a muchas personas. De hecho, esta entrada del blog me la ha inspirado un comentario de un ofendido en una red social porque se había publicado uno de estos retratos. Aunque también, me ha animado la reciente publicación de un increíble libro con la colección del actor Carlos Areces, aficionado a estas fotografías.

Lo cierto es que, el retrato de fallecidos o fotografía post mortem es una especialidad fotográfica que durante más de un siglo permitió a las familias conservar un último recuerdo del ser querido. Quizás, esta sea una de las principales funciones de la fotografía, la de memoria inalterable de nuestro tiempo. Hoy, la sensibilidad de la mayoría se estremece ante una mirada a estas imágenes. Pero, hubo un tiempo en que una persona con suerte tenía uno o dos retratos en toda su vida. Y las clases populares y los habitantes de aisladas o pequeñas localidades ni eso. Por ello, desde el mismo nacimiento de la fotografía, los primeros daguerrotipistas ofrecieron este servicio como una forma de retener la imagen de los finados en la memoria de los vivos.



Anuncio de José Saló en Diario de Córdoba.

En Córdoba, conocemos un antecedente temprano, cuando el pintor y retratista José Saló (Mataró 1810-Córdoba 1877) ofertabaya en 1854, estos retratos en la prensa local. La práctica de esta disciplina no debió de ser nada fácil entre estos pioneros, ya que tenían que trasladar al fallecido al estudio. El fotógrafo utilizaba todo tipo de recursos para conseguir un retrato lo más natural posible, aplicando maquillaje para retornar el color de los labios y las mejillas o vaselina para el brillo de los ojos. Aunque, lo más habitual era simular que la persona estaba dormida. Una toma muy extendida en el caso de los niños que, debido a las altísimas tasas de mortalidad, eran la franja de edad más fotografiada. No obstante, en muchos casos, la familia se retrataba al completo con el pequeño en brazos o recreaba pequeños altares llenos de flores. 

Entre los retratistas cordobeses de los que hemos localizado algunos ejemplares se encuentran Antonio de la Guerra y Nieto (Sevilla 1818-¿?), Romualdo De Castro (Córdoba 1838-1911), Joaquín Oses y Cruz (Málaga 1842 -1893) y en Villanueva de Córdoba Alfonso Redondo, este ya a principios del siglo XX. Es un momento en que la democratización del retrato fotográfico, por la bajada de los precios, comienza a reducir la demanda de las fotografías post mortem. Sin embargo, con el nuevo siglo esta práctica mantendrá su vigencia en el caso de personajes ilustres que son fotografiados en sus capillas ardientes. En estas ocasiones la fotografía es testimonio visual de la partida de una figura popular. En nuestra ciudad, conocemos el retrato de Lagartijo por Antonio Palomares (Granada 1867-Córdoba 1900), el de Julio Romero de Torres realizado por el fotoperiodista Santos (Badajoz 1893-Córdoba¿1955?) o la fotografía a la capilla ardiente de Manolete captada por Antonio Linares (Puente Genil 1897- Córdoba1969)

En el primer tercio del siglo XX, la incipiente prensa gráfica no siente ningún pudor en publicar en sus páginas los retratos de los fallecidos en todo tipo de sucesos, algunos incluso en el mismo depósito de cadáveres. Una tendencia que refleja el diario gráfico cordobés La Voz, pero también los grandes rotativos madrileños en el caso de los magnicidios de políticos como el líder de la CEDA José Calvo Sotelo que es fotografiado por el reportero madrileño Alfonsito.

Según avance el siglo, estas fotografías se convertirán en una rareza que nuestra generación solo conoce por la gran película de Alejandro Amenabar, Los Otros, donde el personaje de Nicole Kidman encuentra un álbum con este tipo de retratos y para el que el propio director posó junto a varios actores. Hoy, la tecnología y la sociedad han desterrado esta práctica y, al menos yo, solo tengo un referente cercano, cuando la prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz fotografió a su compañera la escritora Sunsan Sontag cuando falleció. Una práctica del pasado que no deberíamos olvidar.


Familia con un bebé fallecido por Antonio de la Guerra 



Retrato de un sacerdote por Romualdo Castro.



Retrato de un anciano fallecido por Romualdo Castro.



Retrato de una niña en Montilla.



Retrato de un bebé realizado por Alfonso Redondo.



Capilla ardiente de Lagartijo, foto Palomares.



Julio Romero de Torres de cuerpo presente fotografiado por Santos.


Manolete fotografiado por Antonio Linares.



Fotografía de sucesos tomada por Torres para el rotativo cordobés La Voz.