No somos nadie

Pero lo del comisario de esta publicación no tiene nombre. Quiero pensar que no haya tenido tiempo por las prisas de la prensa o que no supiera donde documentarse, aunque su hemeroteca está digitalizada y desde 1891 siempre han firmado en el pie el trabajo de sus fotógrafos. Porque no quiero creer que sencillamente no le haya dado la gana firmarlas. Que es lo que realmente parece, porque muchas de esas imágenes tienen la firma manuscrita, como suele ser habitual en los fotógrafos taurinos, en el interior de la imagen. Una pena porque es un trabajo bonito y bien editado que podría ser una obra de consulta fiable pero que queda cojo por este craso error y como siempre el fotógrafo es el que se fastidia.
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