¿Clásico o contemporáneo?

Aunque ya hace unos años que dejé de ser joven legalmente, cuando lo era no sentí el ansia de ir contra el poder o las normas establecidas. Miraba y leía a los clásicos, porque además de sentirlos muy cerca de mi, quería imitarlos. Era un chico de barrio corriente que no iba de nada.
Ahora que ya no soy tan joven me revela un espíritu crítico que a veces me mete en líos contra ese conservadurismo y tradicionalismo tan arraigado en la sociedad cordobesa. Una ciudad incapaz de cambiar, aunque sólo sea a la hora de hacer el salmorejo. No obstante, tengo que reconocer que esa pose tan contemporánea de hacer las cosas para parecer "modelno" y estar dentro del grupo más "in" también me toca mucho la moral.

Y diréis que a donde voy, pues todo esto es sólo para contaros la presentación ayer del segundo número de la revista de creación contemporánea Boronía. Su autodescripción me suena un poco petulante, pero la verdad es que me alegré mucho al hojearla pues es uno de los pocos trabajos de los últimos años, más allá de adjetivos calificativos, que me parecen realmente auténticos, hijos de su tiempo y hechos por gente que tiene cosas que contar, de lo que somos hoy o de lo que aspiramos a ser.

Boronía como la comida de su mismo nombre es un plato denso, alimentariamente hablando, y con una gran variedad de productos. Aunque las comparaciones son odiosas me recuerda mucho a la revista de culto Matador. Pero sobre todo destaca en esta publicación su tratamiento de la fotografía que es una de su grandes protagonistas junto al diseño, apartado este que dirige el gran Paco Domínguez de Zum creativos que hacen un gran trabajo. Aunque a veces esa excelencia del diseño apabulle los contenidos y se haga un poco difícil leer los artículos o disfrutar de las fotografías. En cuanto a los fotógrafos estan algunos de los autores más interesantes de la ciudad como Juan José Romero, Jose Antonio Modelo o José Carlos Nievas, por sólo nombrar algunos. Asímismo, la reproducción y el papel son excelentes para un precio muy asequible de 15 euros.

No obstante, un lunar gordo y es que un compañero me contó que le pidieron que les hiciera una sesión de fotos para la revista y ¿ a que no sabéis cuanto pagaban? Pues si, a la hora de hacer el trabajo esperaban que fuera gratuito. Se que este tipo de publicación es muy costosa y difícil de sacar a la calle o que no se hacen para ganar dinero, pero estas cosas se hablan. Si hay que regalar un trabajo yo soy el primero que lo hago, para un amigo o para un proyecto interesante como este. Pero lo que me cabrea es que ya todo el mundo, hasta la gente con sensibilidad o del mundo de la edición que debían tener más conocimiento, den por presupuesto que el trabajo de fotógrafo es gratis. Una pena.
Sin embargo, os la recomiendo. Aunque sólo sea por ver la publicidad ya merece la pena, imaginaos les han hecho un anuncio al bar Correo que quien no lo conozca diría que es el más "cool" de la ciudad.

Comentarios

  1. Hola, soy Gabriel Núñez, director de Boronía. Antes de nada quiero agradecerte tu interés por la revista y tus generosas valoraciones. También deseo comentar el lunar que nos señalas: es cierto que tuvimos ese lapsus y tal vez no tengamos excusa, pero sí quiero aportar un par de argumentos: primero, creo que es la primera vez que ha ocurrido tras charlar con docenas y docenas de colaboradores; segundo, ocurrió tras varios intentos frustrados de reunirnos y di por hecho que ya lo habíamos comentado. En cualquier caso, fue un auténtico mal rato; literalmente, me puse rojo cuando caí en el error y le pedí mil disculpas al afectado. No creo que fuese falta de sensibilidad, solo un lapsus, pero eso sí: una buena llamada de atención para que no vuelva a ocurrir.
    Gracias de nuevo.

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