La maleta mexicana

Ayer tuve la suerte de poder visitar la exposición de los negativos perdidos de Capa, Taro y Chim en el Círculo de bellas Artes de Madrid. Todo lo relacionado con estas leyendas de la fotografía atrae un gran interés popular y mediático. Por lo que mis expectativas eran muy elevadas. Sin embargo, salí bastante decepcionado por el maltrato sufrido por estos genios de la fotografía.

De entrada el montaje expositivo es de pena. Si bien el concepto de contrastar las copias de época con los contactos de los negativos perdidos y los periódicos en los que se publicaron las fotos es muy interesante, sin embargo, cuando entras en la sala dan ganas de llorar.
Los contactos clavados directamente en la pared, sin apenas luz para verlos y unas copias ampliadas sólo un 50% de su tamaño original, es decir un tamaño de imagen de unos 6 por 4 cm, como mucho. Unas fotografías que hay que ver a casi 1 metro de distancia, gracias a las vitrinas que se interponen entre el espectador y la pared.

Así que, entre los visitantes, la poca luz, el tamaño, las vitrinas y los reflejos de la luz de estas, acabé la expo con los ojos destrozaos. No obstante, como soy un friki disfruté muchísimo viendo las fotos y reviviendo la profesión cuando se tiraba con película, examinando el tipo y la marca de los rollos, el gasto de fotos por tema, la calidad del revelado, la corrección en la medición de luz y los encuadres, los negativos usados por toma y en definitiva la forma de afrontar y trabajar de estos maestros.

Una auténtica gozada. Pero tras la experiencia ahora entiendo al gran Cartier Bresson, quien nunca dejó ver su trabajo en bruto y sólo las tomas que el consideraba buenas. Lo demás guardado bajo llave. Quien sabe si Chim, Taro y Capa pensarían igual.Yo desde luego no lo hubiera permitido. Entonces te preguntas esto es todo lo que el ICP y PhotoEspaña son capaces de hacer por el legado de estos fotógrafos.







Comentarios

  1. Vi la exposición hace tres semanas y estoy completamente de acuerdo. Teniendo en cuenta el espacio que había, se lo podían haber currado mucho mejor, tanto por los metros como por el hecho de que el Círculo de Bellas Artes es un tirón impresionante. Las fotos de Centelles en el Conde Duque hace unos años, por ejemplo, estaban mucho mejor tratadas. O cualquiera de las exposiciones que hacen en el centro de Mapfre.

    Es difícil no estar de acuerdo con Cartier-Bresson. Hoy día parece que todo ha de mostrarse y no es así.

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