Un juguetito de 732.000 euros

Eso es lo que ha pagado un anónimo coleccionista por una de las pocas cámaras que quedan en el mundo del primer modelo comercial de equipos para realizar daguerrotipos. Fabricada en 1839 por la casa de Alphose Giroux, cuñado de Daguerre, que poseía la patente del inventor oficial de la fotografía.
Esta maravilla, por lo que se ve en la foto y según afirman la casa de subastas, ha llegado a nuestros días en un estado de conservación magnífico que la convierte en la cámara más cara de la historia. A ver si nos la dejan para tirar unas fotitos.

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