Más humanismo fotográfico: Fotógrafas extranjeras en la Córdoba de posguerra


El limpiabotas, de Sabine Weiss

La fotografía ha sido un espacio profesional y artístico que, por su juventud, ha sido algo más permeable a la participación profesional de la mujer. En España fueron muchas las fotógrafas que estuvieron "tapadas" tras la firma fotográfica de padres, maridos o hermanos. Algo que no solía ser tan habitual si estas eran foráneas. Por ejemplo, en Córdoba, tenemos el caso pionero de la daguerrotipista Madama Fritz, ya en 1844. Pero no será hasta el siglo XX cuando distintas fotógrafas europeas y norteamericanas retraten con cierta asiduidad la ciudad. 



Fotografías cordobesas de Luise Coleman


Este es el caso de Luise Coleman que captó distintas imágenes cordobesas en 1909 para la prestigiosa publicación estadounidense National Geographic Magazine. De esta fotógrafa apenas he encontrado más datos que las propias fotografías y su firma en el ejemplar de la publicación. 



Una vista casi irreconocible con su aspecto actual de 1935 de Ilse Steinhoff


Pero será en la década de 1930 cuando se dispare la presencia de fotógrafas foráneas en la provincia de Córdoba. Un diverso grupo de profesionales que abre en 1935 la alemana Ilse Steinhoff (Wuppertal-Barmen 1909-Eberbach 1974). Esta reportera viajó en estos años por nuestro país para el Patronato de Nacional de Turismo, que publicó sus imágenes en folletos y revistas. Aunque aportó una visión más moderna de nuestro país, las tomas cordobesas no son tan interesantes. El AGA conserva un par de instantáneas callejeras de la ciudad de Ilse y mi colega Alonso Robisco posee en su colección una vista de Almodóvar del Río. Tras abandonar España, la alemana fotografió nada más y nada menos que los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 y fue corresponsal de guerra para varias publicaciones nazis en Bucarest. 




Una calle cordobesa en 1935, Ilse Steinhoff 


En las antípodas, aunque tras décadas de olvido, se encuentra el conocidísimo trabajo fotoperiodístico que la alemana Gerda Taro realizó en la provincia y de la que todos conocemos alguna de sus icónicas instantáneas de la Guerra Civil en las localidades de Cerro Muriano, Espejo o Valsequillo.


Milicias republicanas en Espejo 1936, Gerda Taro

 

La mujer de la cesta, de Eleanor Parke Custis


Mientras, las imágenes cordobesas de la estadounidense Eleanor Parke Custis (Washington 1897-Gloucester1983) son prácticamente desconocidasDe hecho apenas he localizado un quinteto de negativos de formato medio en una conocida plataforma de internet. Esta reconocida fotógrafa creativa estaba adscrita al movimiento pictorialista americano. Sin embargo, sus instantáneas, realizadas en plena Guerra Civil, en 1937, poseen una clara estética de reportaje y se centran en los personajes que habitan el entorno de la Mezquita Catedral. Gracias a la cercanía de sus tomas, la monumentalidad de la ciudad solo tiene un protagonismo muy secundario. Aunque estas, en gran medida, aún son deudoras de esa visión romántica del viaje decimonónico. 




El niño, de Regina Relang


Nada más acabar la guerra, Regina Relang (Stuttgart 1906-Múnich 1989) recala en Córdoba en 1940. De la germana conocemos varias instantáneas extraordinariamente anodinas de los patios cordobeses, pero también una sorprendente fotografía de un niño durmiendo mientras se encuentra en un minúsculo parque infantil. Aunque la imagen no muestra el rostro del niño, esta es desgarradora y llena de simbolismo. La instantánea trasmite toda la dureza de la posguerra y como debió ser ese periodo para muchos cordobeses. Una durísima existencia que representa esa minúscula silla infantil rodeada de barrotes. Solo un año después, su compatriota Erika Groth-Schmachtenberger (Frisinga 1903-Wuzburgo 1992), que ya traje al blog hace unos años, realiza un espectacular y amplio reportaje de la ciudad, donde sus imágenes aún destilan la modernidad de las vanguardias alemanas de entreguerras y donde, a pesar del gran protagonismo de los vecinos, la dimensión arquitectónica domina su retrato de la ciudad.



La pareja de la Corredera, de Erika Groth


En la década siguiente, a pesar del aislacionismo de España y de la todopoderosa censura del régimen del dictador, la nueva corriente del humanismo fotográfico llega a la ciudad hacia 1953 de la mano de una de las grandes reporteras de posguerra: Sabine Weiss (Saint-Gingolph 1924-París 2021). De su trabajo cordobés solo conocemos, como en otras ocasiones gracias a la página Historia de Córdoba en Imágenes, un potentísimo retrato de un limpiabotas en el interior del desaparecido Círculo Mercantil del Gran Capitán. 



El limpiabotas, de Sabine Weiss


Se trata de un retrato directo, lleno de dignidad, en el que la suiza capta al joven mirando frontalmente a su cámara mientras carga con sus trastos de trabajo a la espera de realizar algún servicio. Sin duda, es uno de esos personajes tan característicos de esa época que se concentraban en torno a San Nicolás para acicalar el calzado de los cordobeses. La fotografía posee una cuidada escenografía y una atmósfera densa, en la que casi se puede respirar el humo del tabaco de los parroquianos y que se intensifica gracias al sol que se cuela por las puertas del casino. Un duro contraluz que Sabine resuelve técnicamente con maestría y donde se aprecian las siluetas de los clientes casi como fantasmas. Desde luego, es solo mi interpretación, pero creo que es compatible con la filosofía visual de la fotógrafa: “Yo no creo nada: solo soy testigo de lo que veo y de lo que me interesa, que siempre ha sido el ser humano” 


Retrato de Sabine Weiss en un sello de La Poste de Francia.
Qué idea más bonita. Ojalá, Correos le dedicara una iniciativa igual a Joana Biarnés o Sabina Muchart


No menos hipnótico es el retrato de una cordobesa en la Cuesta del Bailío realizado por Dorothy Bohm en 1959, al que también dediqué una entrada en el blog hace una año. Esta luminosa toma es la perfecta antagonista del limpiabotas, plausibles personajes de una novela realista de la época. Dos tipos que me parece que simbolizan, más allá de tópicos, los papeles sociales de hombres y mujeres, jóvenes en este caso, en la Córdoba de los 50.



La chica del Bailío, de Dorothy Bohm


Por último y no menos valiosa en esta hornada de grandes fotógrafas humanistas, enumerar a la austriaca Inge Morath (Graz 1923-Nueva York 2002), que en otros espacios ya he hablado de su trabajo cordobés de 1954. Hoy quiero resaltar su foto de las niñas jugando junto a la Mezquita. Como todas las anteriores, una imagen que, a pesar de estar realizada junto al templo Omeya, está alejada de tópicos casposos sobre Andalucía, llena de movimiento, alegría y esperanza en un futuro en el que las mujeres puedan ser todo lo que quieran ser.



Las niñas jugando al corro, de Inge Morath



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