lunes, 17 de agosto de 2020

Córdoba en el objetivo Jean y Michel Dieuzaide



1952 La calleja de las Flores por Jean
Dieuzaide.

Fotografía de viajes.
El libro de viajes es un género literario que se remonta a la mismísima Iliada. Aunque, la concepción moderna de este formato narrativo nace en el siglo XIX con los viajeros románticos. Estos autores generaron en muy pocos años una amplia bibliografía española. Las mejores ediciones incluían algunos grabados que reproducían, de una forma más o menos fidedigna, vistas de las ciudades visitadas por el viajero-autor. Pero su elevado coste de edición hacía estos ejemplares muy escasos. No será hasta la llegada de la fotografía y sobre todo a la introducción de la reproducción fotomecánica, ya a finales de la centuria, cuando estos libros se generalicen y se conviertan en un auténtico relato visual de ciudades y países.

Por su historia y patrimonio, Córdoba cuenta con numerosos ejemplares de este genero en multitud de idiomas. Uno de los más bellos por sus fotografías es Espagne du Sud de Jean Sermet. Un texto ilustrado por el gran fotógrafo francés Jean Dieuzaide (Grenade 1923-Tolosuse 2003), también conocido como Yan. El libro fue publicado por la editorial Arthaud en 1953 con gran éxito y una excelente reproducción. Hoy, el libro es muy fácil de encontrar en librerías de viejo gracias a las numerosas ediciones publicadas y, como su propio título avanza, es un recorrido por la España del sur, que, además de Andalucía, incluye las comunidades de Murcia y Extremadura. 

Jean Dieuzaide.
El grueso del reportaje fotográfico, salvo algunas fotografías sueltas, fue realizado por Yan durante la primavera y el verano de 1952. Su trabajo es de una belleza extraordinaria y abarca desde la fotografía de paisajes, las vistas urbanas y de pueblos a los reportajes antropológicos de algunas de las fiestas más significativas de nuestra tierra. En las fotos de Dieuzaide podemos apreciar una visión honesta y casi siempre alejada de los tópicos andaluces más rancios, consiguiendo uno de los reportajes más cercanos a la realidad española de su tiempo y al mismo tiempo más hermosos. 

Córdoba ocupa un capítulo del libro e incluye un reportaje fotográfico no muy numeroso con 8 instantáneas. Al estudiar sus imágenes, de un documentalismo muy clasicista, parece que Yan se queda atrapado por la monumentalidad de la ciudad. Un visión que también conquista a la editorial Arthaud, que utiliza en su primera edición una toma al atardecer del Cristo de los Faroles para la sobrecubierta de la portada en papel couché. Pero, a mi modo de ver, las instantáneas cordobesas más interesantes de Jean son las dos tomas donde introduce en el paisaje urbano de la ciudad el elemento humano, consiguiendo dos bellísimas tomas: una desconocida vista sin turistas de la calleja de las flores y un panorama de la ciudad desde el entorno de la Calahorra con uno de los últimos cabreros que bajaban al Guadalquivir a dar de comer y beber a sus animales. Un trabajo fantástico que seguro cuenta con más fotografías estupendas en el archivo Dieuzaide y a las que no hemos podido acceder. 
Esta fue la primera ruta española de Jean, quien realizó más trabajos por todo el país para otros libros tanto de viaje como de arte para la editorial Arthaud.


 

    

1952 Vista de la ciudad
  y otras vistas de la ciudad de Jean Dieuzaide.



Michel Dieuzaide.
No obstante, la mayoría de la literatura de viajes que tiene a Córdoba como protagonista adolece de una excesiva monumentalidad, reproduciendo las mismas anodinas y bellas postales de nuestros monumentos. Son pocas las editoriales que se han atrevido a utilizar a un autor que aporte una visión fotográfica realmente personal de la ciudad. Una de estas raras excepciones es la de Michel Dieuzaide (Tarbes 1951), curiosamente hijo de Jean Dieuzaide. 

Michel fotografía la ciudad entorno a 1984 para el libro Nos Andalousies de Michael del Castillo publicado en 1985 por la editorial Berger-Levrault. El tomo de Michel solo se centra en el territorio andaluz y aunque en la publicación solo utiliza el color para fotografiar la comunidad, la simultánea con la película en blanco y negro durante su viaje. Por desgracia, aún no he dado con un ejemplar del mismo y solo he hallado en un banco de imágenes un pequeño grupo de instantáneas cordobesas. Apenas son 5 fotos, pero este puñado de imágenes destila auténtica fotografía callejera y una visión realmente única de la ciudad. Seguramente, estas imágenes no gustarán a mucha gente por mostrar una imagen degrada de la ciudad. Pero a mi, junto al trabajo aún más parco de Josef Koudelha, me parece de la mejor fotografía de autor cordobesa que conozco. Curiosamente, Michel volverá a Córdoba en el año 1996 para exponer su trabajo sobre flamenco en la añorada sala de la Posada del Potro. 

Es insólito que padre e hijo fotografiaran Córdoba para libros de viajes con una diferencia de 30 años. Un caso que no creo se repita en nuestra ciudad entre los fotógrafos foráneos. Sin duda, dos franceses, padre e hijo, enamorados de España y de Córdoba.





   



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