martes, 5 de enero de 2021

Córdoba en color, las postales de Foto Studio Jiménez.

Postal de la colección Foto Studio.


Hoy día hacer una fotografía en color es lo normal. De hecho, muchas personas, para salir de la rutina, pasan sus instantáneas a blanco y negro en busca de un toque "artístico". Pero hasta avanzada la década de 1970 lo normal era lo contrario. Muy pocos fotógrafos trabajaban en color por lo complejo de su procesado. El revelado habitualmente había que hacerlo en Madrid o Barcelona, su coste era muy elevado y el fotógrafo no tenía ningún control sobre el acabado final de sus imágenes. Por ello es poco común encontrar fotografías cordobesas profesionales en color anteriores a 1980. Uno de los sectores donde la fotografía en color se convirtió en la dominante fue el de las postales turísticas. Seguro que todos habéis tenido alguna postal de la mítica editorial barcelonesa FISA Escudo de Oro, que desde su nacimiento en 1956 contó en su catálogo con fotografías cordobesas en color. 


Pepe Jiménez a la entrada de su galería en los años 90.


Del mismo periodo, pero mucho menos conocida, es la colección de postales de Foto Studio, nombre comercial de la histórica galería fotográfica de Pepe Jiménez Poyato (Priego 1928-Córdoba 2001), desaparecida hace unos meses tras casi siete décadas de servicio a la fotografía y al arte cordobés. Su colección de cartulinas en color, impresas por la vitoriana imprenta Fournier, debió de comercializarse a partir de 1957, ya que de un año después  son las postales circuladas más antiguas que hemos encontrado de la serie de Foto Studio. Una fecha que, junto a las de su competidora Escudo de Oro, las convierten en las primeras en color de la ciudad.

La serie está compuesta por 20 vistas cordobesas clásicas y se comercializaban tanto de forma individual, como en cuadernillos de 10 postales. Estas, como no, mostraban varias tomas del interior de la Mezquita Catedral. Unas imágenes, especialmente las del Mihrab, de gran belleza y que demuestran la pericia técnica de Pepe, ya que era de una extraordinaria complejidad fotografiar en interiores con los rollos en color de esa época. Y no solo por la menor sensibilidad de las películas, si no porque la temperatura de color de estos carretes, en su inmensa mayoría de luz día, solo se podía corregir conociendo muy bien la luz artificial y mediante el uso de colorímetros y filtros correctores. La serie se completa con varias instantáneas del casco histórico cordobés y alguna imagen muy del tópico español de la época, tan demandado por los turistas, y que, al menos a mí, me parecen muy divertidas por su exceso colorista.













Un material muy poco conocido como el resto de la obra personal de Pepe, quien nunca fue excesivamente partidario de mostrar su trabajo en exposiciones. Hoy, sus hijos, Jesús y José María, custodian su archivo y realizan trabajos de documentación y digitalización. Un material que espero algún día vea la luz en una gran muestra.

2 comentarios:

  1. Muy importante la difusión de la fotografías que haces. Enhorabuena por tus trabajos. Un saludo

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