jueves, 24 de mayo de 2018

Guerra Civil desclasificada


Bombardeos de Cabra por Crist Velasco, 1938. BNE.
La guerra es el mayor desastre creado por el hombre. En un conflicto armado, el ser humano es capaz de las peores acciones contra sus congéneres. Pero si, además, la guerra es civil, las personas son aún más crueles porque conocen a su enemigo. Por ello, en ninguna guerra se puede hablar de buenos y malos. Oficialmente, el enfrentamiento español finalizó hace ya 79 años, y la fotografía fue un testigo singular de su tragedia. De hecho, el fotoperiodismo moderno nació entre sus luchas y ha avivado el interés de la ciudadanía por la historia de ambos. Quién no conoce la icónica foto de Robert Capa de El miliciano abatido, o la no menos célebre instantánea de Agustín Centelles de los guardias de asalto defendiendo la República en las calles de Barcelona. Pero, aunque la fotografía se ha convertido en un documento histórico fundamental, no está exenta de polémica sobre su veracidad.

Sin embargo, las imágenes que se conservan en España sobre la guerra civil son muy escasas. Al finalizar la contienda, el régimen del general Franco incautó todo el material gráfico sobre el conflicto bélico realizado en zona republicana para utilizarlo como prueba incriminatoria en la conocida Causa General. Por ello, los mejores archivos fotográficos se encuentran fuera de nuestro país.

Córdoba, que en los primeros días de la guerra cayó del lado nacional, es un caso singular, ya que por distintas causas también se han perdido todos los archivos de los fotoperiodistas locales como Santos, Linares o Cris Velasco. Estos profesionales trabajaron desde el frente rebelde, y de sus reportajes hoy apenas se conservan unas docenas de copias en manos de algunos coleccionistas privados. Por desgracia, la provincia no cuenta con ningún fondo fotográfico público y los investigadores tienen que recurrir a la Fototeca Municipal de Sevilla para consultar el limitado fondo Serrano, un clásico del fotoperiodismo hispalense que cubrió algunas noticias en Córdoba. Por ello, ha sido una gran noticia que la Biblioteca Nacional de España haya publicado esta semana 11.000 fotografías de las más de 44.000 que custodia sobre esta guerra. De ellas, 321 están realizadas en la provincia de Córdoba en las localidades de Aguilar, Baena, Castro del Río, El Carpio, Espejo, Espiel, Fernán Núñez, Montemayor, Montoro, Palma del Río, Pedro Abad, Peñarroya, Posadas, Puente Genil, Villafranca y la propia capital, aunque aún quedan pendientes de su digitalización los reportajes de Bujalance y Hornachuelos.

Estas fotografías fueron encargadas por el bando nacional para documentar los daños causados por la aviación roja. La mayoría son fotografías meramente descriptivas para mostrar el estado de iglesias, edificios y obras de arte afectadas por los bombardeos. Pero entre ellas se encuentra uno de los reportajes más sobrecogedores de la guerra en nuestra provincia, sobre el episodio del conocido como el Guernica cordobés: un bombardeo de la aviación republicana sobre la localidad de Cabra del que justo este año se cumplen 80 años. El ataque se produjo a las 7.31 horas del 7 de noviembre de 1938 sobre el mercado de abastos la ciudad y causó más de un centenar de fallecidos y doscientos heridos. Una tragedia que captó el fotógrafo ruteño Cristóbal Velasco Cobos, conocido profesionalmente como Cris Velasco (Rute 1920-Jerez de la Frontera 1990).

Este jovencísimo reportero colaboraba desde Lucena, localidad donde ejercía la profesión en el estudio fotográfico paterno, con el diario cordobés Azul, cabecera de Falange en la ciudad. Esta cercanía geográfica permitió a Velasco ser el primer fotoperiodista en llegar a la localidad de la Subbetica y realizar un duro trabajo sobre el bombardeo. Algunas de sus instantáneas ya eran conocidas, porque las más crudas fueron publicadas por la propaganda franquista para denunciar la masacre en distintos medios. Pero el material gráfico redescubierto ahora por la Biblioteca Nacional nos confirma el excelente trabajo de Cristóbal, compuesto por medio centenar de fotografías. Estas nos muestran la enorme calidad fotográfica y humana del fotógrafo para abordar el reportaje de una forma cercana y empática con el dolor de los egabrenses. Además, estas imágenes están llenas de recursos técnicos, con unas composiciones llenas de personajes que acentúan la magnitud de la tragedia y dotan de movimiento y profundidad al laberinto de casas derruidas.

Un reportaje excepcional que, si no llega a ser usado por la propaganda nacional para atacar la masacre republicana sobre una zona civil, no hubiera visto la luz, ya que el control de la información gráfica en el bando rebelde fue muy estricto y casi siempre evitaba mostrar imágenes duras de la guerra. Sin duda, estas fotografías son uno de los trabajos fotográficos más destacados de toda la guerra civil en Córdoba, y colocan al trabajo del joven Cris Velasco a la altura de mitos del fotoperiodismo mundial como Robert Capa y Gerda Taro. Tras este reportaje, Velasco continuó colaborando en Azul con varias portadas propagandísticas de gran impacto y que denotan sus conocimientos de diseño gráfico, con claras influencias de las principales corrientes de las vanguardias europeas del momento.
Sin embargo, su trabajo no tuvo continuidad en el frente y, tras la guerra, continuó dedicado a la fotografía social en Lucena y Málaga, donde se afinca para continuar con su actividad de fotógrafo, que simultanea hasta su jubilación con actividades tan diversas como su afición al dibujo, la talla de varios tronos de cofradías malagueñas y el diseño de interiores.


Bombardeos de Cabra por Crist Velasco, 1938. BNE.


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